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Rafael Cadenas, premio Cervantes 2022, y sus mejores poemas en ‘Florecemos en un abismo’

Fecha:
21/04/2023
La antología del poeta venezolano (Fondo de Cultura Económica-Universidad de Alcalá de Henares) fue hecha por el propio escritor. WMagazín publica un pasaje del prólogo
El poeta venezolano Rafael Cadenas recibirá el Premio Miguel de Cervantes Saavedra 2022 el 24 de abril de 2023 en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (España). El máximo galardón de las letras en español, se le concede, según el jurado, por “su vasta y dilatada obra literaria. La trascendencia de un creador que ha hecho de la poesía un motivo de su propia existencia y la ha llevado hasta alturas de excelencia en nuestra lengua. Su obra es una de las más importantes y demuestra el poder transformador de la palabra cuando la lengua es llevada al límite de sus posibilidades creadoras. Hace destilar de las palabras su esencia deslumbrante, colocándolas en el territorio dual del sueño y la vigilia y haciendo que sus poemas sean una honda expresión de la existencia misma y del universo, poniéndolas también en una dimensión que es a la vez mística y terrenal”.
Rafael Cadenas (92 años, Barquisimeto, Venezuela, 1930) «es un poeta singular que siempre ha escrito para el hombre común, y que recuerda la soledad del ser humano. Uno que mira con asombro aquello rutinario y cotidiano, pero que es lo que acompaña a las personas», señaló WMagazín cuando se le concedió el premio.
WMagazín publica un pasaje del prólogo del libro Florecemos en un abismo (Fondo de Cultura Económica / Universidad Alcalá de Henares). Una antología de su obra poética en cuya selección él mismo ha participado junto a su hija. El libro contiene seis poemas inéditos de 1954, agrupados bajo el título Poemas de Trinidad.
En estas páginas, que recorren sus libros más importantes (Una isla, Los cuadernos del destierro, Memorial, Amante…), junto con la inclusión, además, de seis poemas inéditos englobados bajo el título Poemas de Trinidad, se dejan ver algunos de los temas que cruzan toda su obra: el amor y la mujer, la asunción de la vida como experiencia poética y una «isla»: esa abarcadora imagen de frágiles fronteras que

Florecemos en un abismo

Soy
apenas
un hombre que trata de respirar
por los poros del lenguaje.
Un estigma,
a veces un intruso,
en todo caso alguien fuera de papel.

Estas palabras de un poema de Rafael Cadenas, publicado en su libro Gestiones (1992), nos hablan de alguien para quien la relación con el lenguaje es orgánica, vital, imprescindible, pero a la vez ardua y dificultosa. Y nos hablan también de un estado de conciencia en el que se ha derogado toda atracción por simulacros e imposturas. Eso lo sabemos quienes hemos visitado con avidez su obra y tal vez, más aún, quienes hemos tenido la fortuna de visitarlo y conocerlo, de conversar con él y contar con el privilegio de su amistad.
Alcanzar ese estado, sin embargo, ha sido el resultado de un largo viaje, lleno de incertidumbres y tanteos, que comenzó hace más de seis décadas. Trataremos en estas breves páginas de aventurarnos por esa travesía, entrelazando dos rutas distintas pero complementarias, que nos puedan dar cuenta, aunque sea parcialmente, de este trayecto poético: la de la vida del poeta cuya obra hoy celebramos, con motivo del otorgamiento del Premio en Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, que el Ministerio de Cultura del Gobierno de España le concedió en 2022; y la trazada por los poemas que constituyen parte fundamental de su periplo creador, de los cuales una sucinta pero ilustrativa muestra constituye la presente antología, titulada Florecemos en un abismo, con la que se aspira a brindarle al lector indicios suficientes del valor y singularidad de este admirable quehacer poético
Rafael Cadenas nació en la ciudad de Barquisimeto, en el centro occidente venezolano, el 8 de abril de 1930. Para entonces, Venezuela todavía era un país esencialmente rural, que pocos años antes se había enterado de su riqueza petrolera y apenas comenzaba a mudar sus patrones de vida bajo el influjo de esa nueva realidad económica. En lo político, sin embargo, no se avizoraban cambios, el control de las tareas de gobierno seguía en manos de los militares. El tirano de turno se llamaba Juan Vicente Gómez, quien rigió los destinos del país desde 1908 hasta 1935 —cuando, según el parte oficial, murió en una fecha coincidente con la del fallecimiento de Bolívar, un 17 de diciembre—. Ese mismo país del que se dice —en un verso escrito en los estertores del pasado milenio por un cercano amigo de Rafael Cadenas, el poeta venezolano Eugenio Montejo— que todavía «no termina de enterrar a Gómez». Al respecto, habría que decir que para Cadenas la preocupación por la política ha sido siempre central, desde muy joven. Y aunque ciertamente no ocupa un espacio predominante en su poesía, tampoco ha estado nunca ausente, menos aún en sus inicios, como podremos constatarlo en esta antología en la que se incluyen poemas de su primera etapa jamás publicados.
Las consecuencias de esas preocupaciones han marcado su vida. Cuando muchacho, el gobierno dictatorial de turno lo expulsó de Lara, su estado natal, y se vio obligado a culminar la escuela secundaria en la ciudad de Valencia, en el estado de Carabobo. Tiempo después, durante sus estudios universitarios, el participar en una huelga estudiantil contra el régimen de Marcos Pérez Jiménez le costó, junto a varios compañeros de generación, algunos meses de prisión y el exilio en la isla de Trinidad, en tiempos en que esta era aún una colonia británica, como suele recordárnoslo Rafael. Allá permaneció entre 1952 y 1956, para luego volver a su país. Precisamente, en un poema con ese nombre (País) escrito durante el exilio en Trinidad dice:
Te has quedado dormido / entre espadas / sin la prometida luz. / Ninguna mañana viene a despertarte. / Los militares son eternos».
Sobre esta traumática relación con la patria, tras esa dolorosa experiencia, se insiste en otros dos poemas escritos en el mismo periodo en esa isla caribeña:
Me levanté y el país estaba helado. / No había cabida en él para nosotros (Al regresar) y
De cada hora sale un grito. / La historia nos persigue con sus botas. / (…) / ¿Aprenderemos por fin? (Dictadura).
Estos poemas que, como ya se mencionó, se publican por primera vez en esta antología, impresionan por su crudeza y actualidad, así como por la cercanía que tienen con la dicción y la búsqueda de la palabra sin mediaciones, que Cadenas habría de predicar mucho tiempo después en su obra, y que expresara de modo elocuente en su famosa Ars poetica, incluida en su libro Intemperie (1977). Leamos un fragmento:

Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni
añadir brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad.

Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis
palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.

Fuente: https://wmagazin.com/relatos/rafael-cadenas-premio-cervantes-2022-y-sus-mejores-poemas-en-florecemos-en-un-abismo/

Acerca del autor:
Arturo Gutiérrez Plaza
WMagazín

Acerca del libro:
Florecemos en un abismo
Rafael Cadenas