Nota: Arte a flor de piel
Autor de la nota: Juan Luis Tapia
Medio: Ideal
Fecha: 05/05/2012
Autor del libro: Sandra Martínez Rossi
Extracto:  La piel como superficie simbólica es el título del libro presentado ayer, en la Librería Bakakai, por la profesora de Bellas Artes Sandra Martínez Rossi, quien aborda una investigación cultural, antropológica y artística sobre la piel como espacio simbólico donde se construye la memoria y la identidad del individuo y de la sociedad, a través del tatuaje, la perforación y la incisión.

Sandra se ha enfrentado al difícil reto de cómo transcribir al papel las escrituras de la piel, "unos textos que aparecen a simple vista, a nivel de la superficie pero que emergen desde las profundidades del cuerpo, tatuajes que refieren a la identidad de cada sujeto, marcas de identificación social que abarcan a un grupo, a una sociedad o a una cultura", comenta la especialista.

La investigadora ha intentado dilucidar cuestiones como: "¿Qué ocurre con el valor simbólico y artístico original de estas prácticas corporales?, ¿bajo qué tipo de circunstancias históricas, sociales y culturales surgen este tipo de intervenciones corporales en las sociedades contemporáneas occidentales estructuradas bajo la tiranía del marketing, el consumo y la moda?, ¿qué motiva a los artistas a utilizar la piel, como soporte de la imagen? y ¿cómo repercuten sus obras en el circuito mediático y comercial del arte?", explica Sandra Martínez.

La investigadora considera que "el uso del tatuaje y sus posibles interpretaciones simbólicas dependen de cada sociedad y cultura, cada una le asigna un lugar simbólico y social diferente". Según Sandra, "el tatuaje en el cuerpo funciona y activa un diario íntimo, posee una finalidad autobiográfica que muchas veces resulta inaccesible a los ojos de quien contempla las imágenes".

En cuanto a la moda del arte a flor de piel, la especialista señala que "el tatuaje emerge como símbolo personal e indeleble en el marco de un mundo virtual, fugaz y globalizado. El diseño tatuado se instala en el cuerpo como metáfora de los propio, de aquello que permanece más allá de las contingencias del tiempo, más allá de cualquier doctrina o ley". "Aunque muchas veces la elección del diseño se efectúe por catálogo, la piel tatuada siempre se manifiesta como un mapa exclusivo sobre el cual cada sujeto traza sus propios trayectos", añade la especialista.

El tatuaje ha sido mal visto por parte de la sociedad, "debido a que a lo largo de la historia de Occidente la piel como superficie simbólica ha escrito un discurso plagado de exotismos, fetichismos, pócimas mágicas y supersticiones". Uno de los motivos del recelo social al tatuaje es que "según la doctrina cristiana, la persona tatuada se consideraba reflejo del mal, su cuerpo lleno de tatuajes se asociaba al vicio y el pecado, la piel blanca, virginal y a imagen y semejanza de Dios no podía corromperse mediante la imagen", explica Sandra. La escritora también señala que el hecho de que aún sea mal visto el tatuaje "se debe a que su práctica irrumpe de la mano de marineros e inmediatamente es empleada por presos y prostitutas, por otra parte, la apropiación de este tipo de marca corporal por parte de grupos marginales ha provocado en el imaginario social la típica asociación del tatuaje con la criminalidad y la violencia". "El lenguaje de la piel produce otras escrituras, una superficie que se manifiesta como una página a doble cara donde lo escrito a nivel de la superficie representa lo inscrito en el interior del cuerpo", concluye la especialista.


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