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Gonzalo Celorio
Gonzalo Celorio
Gonzalo Celorio, nacido en 1948 en Ciudad de México, es uno de los mejores hacedores del idioma en una obra, ingente y selecta a la vez, que cruza los géneros de la novela, el ensayo y la memoria. Su visión universal de la lengua española se fundamentó, desde 1974, en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México como profesor de Literatura y desde 2002 también ocupando la Cátedra Maestros del Exilio Español, además de en su labor en la Academia Mexicana de la Lengua, que hoy dirige, siendo correspondiente, además, de la Real Academia Española y de la Academia Cubana de la Lengua. Es autor de las novelas Amor propio (1992), Y retiemble en sus centros la tierra (1999), y de la trilogía Una familia ejemplar, formada por Tres lindas cubanas (2006), El metal y la escoria (2014) y Los apóstatas (2020); de los ensayos recogidos en De la carrera de la edad (2018); y de dos libros que transitan los recuerdos y la autobiografía: Mentideros de la memoria (2022) y Ese montón de espejos rotos (2025). Dirigió el Fondo de Cultura Económica de 2000 a 2002 y forma parte desde sus inicios del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México, del cual es creador emérito desde 2010. Este tridente como escritor, académico e impulsor de importantes proyectos literarios lo sitúan entre una de las personalidades cruciales de México en su historia cultural. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués, griego y chino, y ha obtenido galardones como el Prix des Deux Océans 1977, el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010, el Premio Xavier Villaurrutia 2023, la Medalla José Vasconcelos 2025 y, en el mismo año, el Premio Cervantes. Al concederle este último, el jurado destacó la infrecuente mezcla de ironía, erudición y ternura de una obra que es «al mismo tiempo una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana»; además supo ver en él al escritor integral, «creador, maestro y lector apasionado», baluarte de una palabra que «piensa, siente y perdura». A ello se puede añadir que cuando Gonzalo Celorio bucea en la memoria y la identidad, cualquier pérdida es mucho más que una cicatriz: es una fuente de la que vuelve a manar lo perdido, como en esas cerámicas reconstruidas con una línea de oro. En cualquier semblanza del autor, se podría añadir lo que se adivina en sus libros: la bonhomía de su azulísima inteligencia.
Obras publicadas
De la carrera de la edad I
De la carrera de la edad II. 
Del esplendor de la lengua española