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Abriendo libros y cerrando el desánimo

Fecha:
29/01/2019
No sé qué coño le pasa al personal. Tan mala cara tienen, que desaniman a cualquiera. Unos que si sufren de gripe (¡Como si yo tuviera la culpa! ¡Bastante tengo con intentar no pillarla!), otros con mucho trabajo (Yo vivo soterrado permanentemente por pilas de exámenes que preparar y corregir y no me dedico a joder al personal), y los menos aducen problemas familiares (mientras no sea un problema grave, hay que huir de los que se quejan de sus hijos malcriados). El caso es que la cuesta de enero (más la emocional que la monetaria) con esta atmósfera está resultando muy acusada.

Señores, yo también podría dedicarme a contarles mis penas (autocompasión… ¡vaya asco!), pero prefiero dejar de cavilar y lamentarme (sobre chorradas, la mayor parte de los casos) y ponerme con otros menesteres, léase quitar el polvo, preparar un bizcocho o planchar toda esa ropa que debería estar ocupando el armario.

Si no les apetece nada dedicar su tiempo a las tareas domésticas, hoy les propongo una aventura (baratica, que ya sé que el dinero de los bolsillos sigue mermando). Pónganse guapos (es un buen comienzo ese de quererse y cuidarse), echen mano del abrigo y dirijan sus pasos a la biblioteca más cercana. Diríjanse a la sección de narrativa, pues la propuesta de hoy tiene que ver con los clásicos, y busquen sobre las baldas Peter Pan y Wendy, Robin Hood (en la edición de Howard Pyle), El mago de Oz, El viento en los sauces, Alicia en el país de las maravillas, La isla del tesoro y una colección de cuentos de los hermanos Grimm. Con eso, bastará.

Si no me equivoco podrán pedir prestados estos siete libros (pero no hagan como un servidor y devuélvanlos cuando sea menester… Les confieso que me he demorado un poco con el último préstamo… Soy un mal ejemplo y tendré que sufrir las iras de mi bibliotecaria. Lo reconozco). Váyanse con ellos a casa, elijan un sillón cómodo ¡y a leer!

Al principio, muy al principio, se sentirán algo estúpidos (¿Leer? ¿En vez de ver la serie de moda? No sé lo que aguantaré…), tras unos minutos esbozarán una sonrisa (Y aquí estoy… ¡con estos libros para niños!), seguidamente se olvidarán de sus prejuicios, y por último se sumergirán en las escenas imaginadas y el mundo de la fantasía. No se piensen que son los únicos, pues uno de los personajes icónicos de la LIJ actual, el Willy de Anthony Browne, también hace lo propio en Los cuentos de Willy, un título recién reeditado por Fondo de Cultura Económica.

Con este libro, el autor inglés pretende rendir un homenaje a sus obras fetiche de la literatura infantil a través de su (creo) alter ego, el mono que protagoniza sus libros-serie más conocidos, así como hacer un reconocimiento público y necesario al universo bibliotecario (cruzar esa puerta… una bonita metáfora). De paso, también propone un juego a los pequeños lectores, abriendo las historias tratadas en cada doble página a nuevas interpretaciones y finales, un recurso que utilizan muchos autores para introducir al lector en el país de la fantasía y la creación.

¡Venga! ¡Atraviesen la puerta y disfruten de los libros!

Fuente:
https://romanba1.blogspot.com/2019/01/abriendo-puertas-y-cerrando-el-desanimo.html

Acerca del autor:
Román Belmonte
Donde Viven los Monstruos: LIJ

Acerca del libro:
Los cuentos de Willy
Anthony Browne

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