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Entradas en azul. Anthony Browne. Las pinturas de Willy. FCE

Fecha:
14/04/2021
Título: Las pinturas de Willy
Autor e ilustrador: Anthony Browne
Traducción: Carmen Esteva
Editorial: Fondo de Cultura Económica
Colección: Los especiales de A la orilla del viento
Año: 2000
Páginas: 30
Encuadernación y formato: 27 x 30,5 cm. Tapa dura.
Idioma: castellano

Reseña:

Tirando por el hilo de Magritte y otro de los autores imprescindibles el turno para el inglés Anthony Browne (Sheffield, 1946) al que se le han dedicado en este espacio diferentes entradas a lo largo de los años como El libro de los cerdos, el icónico Gorila publicado en 1983 y que Lewis (2006) consideraba como el ejemplo perfecto de álbum contemporáneo, el juego intertextual con los elementos de los cuentos de la tradición oral con El bosque y, como no podía ser de otra manera, Voces en el parque uno de los álbumes más icónicos de la LIJ. También es uno de los autores que más trabajos ha centrado en la investigación literaria, muchos de ellos centrados en la educación visual, semiótica o el análisis multimodal del álbum.

Efectuando una búsqueda en Scopus, he seleccionado solo un ramillete de artículos para mostraros este interés en su obra desde diferentes perspectivas. Empezando por la carga y referencias pictóricas con Magritte (Hateley, 2009) como uno de los elementos presentes en su obra para acercarse al surrealismo en sus ilustraciones o las conexiones intertextuales en sus libros con otras obras a partir de lo que él denominaba El juego de las formas (en el vídeo al final del post podéis escucharle hablando sobre este asunto) del capítulo de libro de Lobato-Suero y Hoster Cabo (2014) con el que crear un itinerario a través de sus obras, a la oportunidad de leer y establecer un diálogo a través de las ilustraciones con temas sensibles como la crítica social de las diferencias de clase (Stalmarsh, 2007), estereotipos de género (Cañamares-Torrijos y Moya-Guijarro, 2019) o a la vida de los animales del zoo (You, 2019) en su obra Zoológico, conectado con los estudios de Nikolajeva (2012) a partir del conocimiento de la activación de las neuronas espejos o los postulados psicológicos de la Teoría de la mente.

Pero su gran interés también se centra en el análisis semiótico y multimodal (Serafini, 2010; Macken-Horarik & Unsworth, 2014) y, uno de los nombres que aparece con mayor frecuencia es el de Arsenio Jesús Moya Guijarro (2011, 2019) extendiendo el análisis de Gorila en su libro de 2014, A multimodal analysis of picture books for children : a systemic functional approach. Además, como no se puede olvidar las respuestas del lector también están los artículos de Styles y Arizpe (2001), Pantaleo, S. (2004) y Serafini (2005). Y esto, es solo una introducción, aún no he hablado del libro.

Si nos centramos en sus libros o títulos más citados en Google Scholar en artículos publicados, sus libros con más citas son Voces en el parque (319), El libro de los cerdos (126), Gorila (92), En el túnel (85) y Zoológico (73). Como apreciamos, sus libros suscitan investigaciones de todo tipo, pero lo más importante es que su uso se fundamenta en la calidad estético-literaria de su obra que le hizo merecedor del Premio Andersen en el año 2000. Este año, también tendremos nueva obra editada por Kalandraka con Ernesto el elefante. Una obra en la que se suceden los motivos entre sus propios libros, las conexiones culturales con obras de arte, imaginario popular, literal e iconografía cultural de todo tipo. Un autor que hace del sampleado un juego surrealista y emotivo que nos aproxima a uno de sus personajes icónicos como Willy y el empleo de los simios para encarnar a sus protagonistas (y una especie de alter ego).

En la revista Peonza en el especial que dedicaron a los 100 libros del siglo XX, Las pinturas de Willy fue el título que cerraba la selección de obras y los motivos para su inclusión son evidentes. El libro finaliza con un glosario de todas las referencias que aparecen en las ilustraciones y, previamente, ya nos indica que en este álbum está dedicado a “todos los artistas que me han inspirado”. Curiosamente, el inicio con la caja de pinturas me recuerda a un título también publicado por FCE como es Julieta y su caja de colores (1984) de Carlos Pellicer López. Desde el inicio, encontramos al personaje icónico con su chaleco, los colores y motivos que se repiten en los libros de Browne desperdigados en la decoración y unos dibujos que nos irá presentando inspirados en famosas obras de arte en las que Willy se colará y sus personajes se transformarán en simios.

Un recorrido a partir de un cuaderno de dibujo en el que sus títulos servirán para introducir elementos en los que recorrer cada detalle de la imagen para interpretar su significado y elaborar juegos metaficcionales con el lector, como en Las mujeres amables que recuerdan a sus libros para primeros lectores del osito. Como no, el juego no solo se disfruta desde el reconocimiento de la interpictoralidad, sus detalles rebajan un discurso que puede resultar excesivamente sesudo con sentido del humor y, de nuevo, estos libros son atemporales y no necesitan ese bagaje para descodificar su significado.

Su obra se puede disfrutar por primeros lectores desde la fascinación de su propuesta. Y, en el fragmento de “Una pesca fructífera” en la que los peces se convierten en plátanos también podríamos pensar en Salinger y su cuento Un día perfecto para el pez plátano. Esta es la importancia de una obra de arte: que esté abierta a la interpretación del que se acerca. Eso sí, la obra debe suscitar una emoción en el que se aproxima a ella (y no encontraremos seguramente en los libros infantiles más vendidos en Amazon, por ejemplo, ni tampoco entre los 100 más vendidos en el apartado de libros infantiles y arte).

Finalmente, el álterego de Willy se revela al final de este libro y concluye el juego metaficcional con Anthony Browne incluyéndose en la salida del libro dejándonos con el conjunto de obras en las que se inspira en cada dibujo y un breve comentario de cada uno de ellos en línea con Cuéntame un cuadro (2001) de Quentin Blake. Ese juego en el que el autor termina por incluirse en la obra para conectar con la portada en la que Willy está pintando su retrato (me recuerda también a Gilles Bachelet, obviamente) se aprecia también en Un gorila, un cuento no solo para contar. Las pinturas de Willy es un álbum clásico de un autor atemporal que se puede disfrutar de manera conjunta con Willy, el soñador (1997). Y, eso haremos: soñar a través del espejo.

Fuente:
http://elcaballodecartonazul.blogspot.com/2021/04/entradas-en-azul-anthony-browne-las.html
 

Acerca del autor:
Fran Martínez
El caballo de cartón azul

Acerca del libro:
Las pinturas de Willy
Anthony Browne