Nota: Daños colaterales
Autor de la nota: Vicent Minguet
Medio: Sonograma Magazine
Fecha: 29/04/2012
Autor del libro: Zygmunt Bauman
Extracto:  No necesita presentación Zygmunt Bauman. A sus 87 años, sigue llevando una vida activa con una agenda digna de un alto diplomático. Desde que en 2010 se le concediera el Premio Príncipe de Asturias junto a su colega francés Alain Turaine, parece que los escritos de Bauman han empezado a leerse en nuestro país, más allá de las barreras meramente académicas. La aparente sencillez del concepto de "modernidad líquida" atrae a expertos y a no iniciados por igual. Daños colaterales es el último libro de Bauman traducido al español. Publicado en 2011 por el Fondo de Cultura Económica, el volumen reúne 11 ensayos agrupados bajo el subtítulo "desigualdades sociales en la era global". La hipótesis del cambio social defendida por Bauman, la necesidad de una "vía del cambio", encuentra en estos textos un espejo de la realidad tal como ya la reflejase Orwell: una muestra paradigmática de las crecientes desigualdades afloradas en el seno de una sociedad pretendidamente igualitaria. La concepción del ciudadano como consumidor, la degradación de las relaciones laborales, la caducidad de la tecnología, el escenario global de los mercados o los espacios exiguos de la intimidad son algunos de los tópicos repasados con lúcida perspectiva por el sociólogo polaco. El concepto de daño colateral sirve a Bauman para acuñar una tendencia cada vez más fehaciente. La mera existencia de esta catalogación implica toda una serie de estructuras asumidas e indiscutibles, resultado de una política global y de la oficialmente correcta justificación de la misma. Mientras que la incertidumbre asume cada vez más el protagonismo de las acciones de los gobernantes, la sensación de vulnerabilidad de los individuos aumenta y, junto con ella, el miedo. Bauman analiza con pulso firme y enfoque preciso muchas de las anteriores cuestiones, desvelándonos algunas de esas "reglas de profundidad" que favorecen la marginación de ciertas problemáticas inevitables, consideradas el mal menor de una ganancia bulímica. La proporcionalidad existente entre el aumento de las desigualdades en el plano socio-ciudadano y el crecimiento de estos costes derivados parece ser, inevitablemente, una de las notas constantes de nuestra tan anhelada modernidad líquida.